Tardà en el Congreso
Tardà en el Congreso
Quizá sí, después de todo, tenga razón Tardà y debamos acordarnos de los Estados del sur en los años sesenta.
"Confieso que me cuesta reconocer diferencias fundamentales entre los racistas que en 1963 quisieron impedir el derecho de Vivian Malone a estudiar en la Universidad de Alabama en virtud de una sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos de 1956 y el acoso a de los vecinos a una familia de Balaguer que quiso ejercer el derecho de sus hijos a estudiar en castellano de acuerdo con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que ordena impartir un 25% de las asignaturas en castellano.
Bueno, sí, hay una diferencia: Kennedy envío a la guardia nacional y los estudiantes negros consiguieron su objetivo mientras que Ana Moreno, la madre de los niños de Balaguer, quedó en el más completo desamparo y se vio obligada a cambiar de centro.
En un caso el Estado aseguró los derechos y la realidad se ajustó a la ley que aseguraba la igualdad. En el otro, se impuso la realidad intimidante. La República y la ley frente al gangsterismo. Una vez más hay que acordarse de El Manifiesto Comunista y su aspiración a una sociedad en la que "La libertad de cada uno es condición de la libertad de todos".
Ah, por cierto, que me olvidada: la izquierda catalana, al completo, estaba presente entre los que acosaron a la familia de Balaguer.
"La fascinación de la frontera", de próxima aparición..
FÉLIX OVEJERO
El señor Tardà ha tenido un sueño...¿o era una pesadilla?
Eran pasadas las dos y media de la tarde cuando volvía a mi escaño desde la cafetería del hemiciclo. Acababa de inyectarme mi tercera Coca Cola cero para conseguir mantener los ojos abiertos y evitar ser cazado por esa legión de fotógrafos que esperan pacientemente en su puesto de caza. Esperan, cámara en ristre, a que alguno de los diputados flojee en su dura pugna con Morfeo y cazar así una buena portada. Una foto de su señoría con el cuello vencido, los ojos cerrados, la boca abierta y un hilillo de baba colgando de la comisura de los labios. Toda una pieza que colgar en la pared. Después de 5 horas de debate de investidura solo la cafeína te permite evitar ser portada del Mundo Today.
En aquel momento estaba en el uso de la palabra el señor Rajoy intentando, inútilmente, hacer comprender al señor Tardà que no existe democracia sin estado de derecho. Tras acabar su turno, y nada más ocupar mi asiento, el señor Tardà se levantó desde su escaño y comparo, sin ningún rebozo, la situación de Cataluña con la de Alabama en los 60. "Que acertado" , pensé para mí. Sin embargo en seguida me di cuenta de que el inefable Joan pensaba que él era Martin Luther King y no George Wallace, el furibundo gobernador de Alabama de los 60. Mis ojos se abrieron como platos y no pude, como otros tantos, contener la carcajada. Joan se giró y se nos encaró ofendido preguntándonos de que nos reíamos. Como la cortesía parlamentaria, y la hierática presidenta, me impedían contestar en ese momento, me permito estas líneas para aclarar algunos conceptos al "reverendo" Tardà.
En la Alabama de los 60 había chicos que no podían ir en el mismo autobús que los blancos, porque los blancos se creían superiores y distintos. Se creían "de otra nación ". En la Alabama de los 60 había quien pensaba que los negros no podían votar porque eran inferiores, incultos y venidos de África. Pensaban que solo los blancos nacidos en el sur eran los dueños y señores de los destinos del Sur. En la Alabama de los 60 los negros no podían aspirar a puestos directivos en la administración local. Eran gente inferior, gente de fuera, hablaban con otro acento. En la Alabama de los 60 se violaban las leyes federales y el gobierno tuvo que enviar a la guardia nacional y a los federales para imponer la ley y asegurarse la igualdad de derechos de los habitantes. Enviaron tropas para asegurarse que nadie fuese discriminado por su origen, por su ideología, por su color .....o por la lengua que utilizaba. En la Alabama de los 60 la población sudista y su policía local golpeaban y multaban a quienes protestaban portando la bandera de Estados Unidos, la bandera de todos los americanos. En la Alabama de los 60 los políticos locales soñaban con la independencia del viejo sur. La independencia que les aseguraba el mantenimiento de los privilegios de los sureños "de siempre" sobre todos aquellos extranjeros, negros y razas inferiores que querían imponerles una ley común a todos los ciudadanos. En el sur de los 60 prevalecía el localismo , el egoísmo y la discriminación sobre el sueño de unos Estados Unidos sin fronteras interiores y con igualdad de derechos. Fue la intervención decidida de presidentes Demócratas como Kennedy y Johnson los que consiguieron salvar a las minorías del sur de la tiranía localista sureña.
En la Alabama de los 60 el gobernador Wallace, durante su discurso de investidura, dijo lo siguiente: " Desde el corazón del gran sur hacemos sonar hoy los tambores de la libertad como lo hicieron generaciones de nuestros antepasados, una y otra vez a lo largo de la historia. Levantémonos ante la llamada de nuestra sangre que ama la libertad y enviemos nuestra respuesta a la tiranía (el gobierno federal) que hace sonar sus cadenas sobre el viejo sur. En el nombre del pueblo más grande sobre la tierra he trazado una línea sobre la arena y he arrojado mi guante a los pies de la tiranía: segregación hoy, segregación mañana, segregación para siempre"
Señor Tardà: usted no ha tenido un sueño. Usted lo que ha tenido es una pesadilla. Dele recuerdos a Wallace...cuando le vea.








