Un orden europeo para un desorden mundial
Europa vive sumida en el desconcierto que le produce la desaparición de un mundo previsible en el que había sabido alcanzar un notable éxito mediante la construcción de una estructura de cohesión dotada de instituciones comunes, políticas compartidas y un derecho supranacional. Un orden planetario en el que Estados Unidos garantizaba su seguridad, el mercado único le proporcionaba prosperidad, su sistema de bienestar social le aseguraba la paz civil y su gigantesco poderío comercial le permitía practicar el libre intercambio con países terceros de forma ventajosa para todos. Este escenario estable en el que sacudidas ocasionales podían ser manejadas sin que se volvieran catastróficas ha cambiado en un período de tiempo relativamente corto y hoy inesperados e inquietantes paradigmas han irrumpido en las relaciones internacionales para los que la UE todavía no ha encontrado mecanismos eficaces de adaptación
ALEJO VIDAL-QUADRAS - VOZPÓPULI
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