¡Un Papa sanchista! ¡Un Papa de Vox!
La doctrina social de la Iglesia ha dado un poderoso liderazgo político al pontificado de Francisco con el foco en los desheredados, pero también liderazgo moral como vicario de Cristo. Y no es a elegir. Quienes han visto en él a una suerte de secretario general de Amnistía Internacional, reduciéndolo a una versión adulta de Greta Thunberg, pierden de vista que es el obispo de Roma, sucesor de San Pedro, líder de la fe religiosa más influyente del mundo pero no un influencer de Instagram. Otros, aferrados a los pronunciamientos doctrinales de una moral restrictiva, terminaban por no ver que el cristianismo es inseparable de la impronta social junto a los perdedores. Unos no querían oírle hablar de «la crueldad con los inmigrantes» y otros no querían oírle hablar de los «sicarios del aborto», porque eso estropeaba sus relatos
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