Un político limpio
De existir la reversibilidad del tiempo, al escuchar el discurso de Pedro Sánchez, Richard Nixon habría resuelto de un plumazo sus cuitas con el 'Watergate'. Habría confesado ante los ciudadanos su dolor ante la conducta de aquellos colaboradores suyos que abusando de sus proverbiales ingenuidad y confianza en el prójimo, lo engañaron, cometiendo una grave actividad delictiva. Él es un hombre limpio, entregado con dedicación exclusiva al servicio público y resulta lógico que se le escapen los detalles de qué ganan y en qué ocupan el tiempo libre sus fieles entre los fieles. Lo importante es que en el futuro serán implementadas quince medidas, ni una más ni una menos, con lo que todo será color de rosa. Nixon se habría ahorrado la dimisión y la vergüenza pública. ¿A quién se le ocurre exigir responsabilidades a un presidente?
ANTONIO ELORZA - EL CORREO (VÍA ALMENDRÓN)
leer más...







