Una pregunta incómoda

19 - 12 - 2024 / JOAQUIM COLL - EL MUNDO (SUSCRIPTORES)

AÚN HOY en Cataluña hay que empezar celebrando la buena educación de los nuevos responsables políticos, ya que durante décadas las entidades que han defendido el bilingüismo escolar han sido ignoradas cuando no descalificadas con la falsedad de que pretendían arrinconar el catalán. En realidad, trataban solo de defender los derechos lingüísticos de los alumnos castellanohablantes. que son los más perjudicados por la llamada inmersión pero sin menoscabo del uso del catalán como lengua también vehicular de la enseñanza obligatoria. En eso consiste el bilingüismo, en aprender en ambos idiomas y quererlos por igual. Por primera vez. una consejera de Educación de la Generalitat. Esther Niubó. se reunió la semana pasada durante dos horas con Ana Losada, presidenta de Asamblea por una Escuela Bilingüe, junto a Pepe Domingo y Rafael Arenas, responsables de Impulso Ciudadano. Elogiada la cordialidad, la pregunta que le formularon no por ello resulta menos incómoda para un PSC que ha hecho suyas las políticas lingüísticas de ERC: ¿hasta qué punto incide el monolingüismo en el alto fracaso escolar en Cataluña?

Los resultados educativos son globalmente mediocres en Europa, donde las nuevas generaciones poco saben de la cultura del esfuerzo: son peores en España, con un porcentaje de abandono escolar muy por encima de la media de la OCDE y pésimos en Cataluña que está en la cola en todos los índices que miden la competencia de los alumnos, particularmente, en comprensión lectora y matemáticas. Los resultados de los informes PISA. PIRLS y TIMSS constatan desde hace años el naufragio de la escola catalana, pera lo llamativo es que cuando se buscan las causas, denuncia Losada, «nunca se habla de que la mitad de los alumnos no estudian en su lengua materna». Hace dos meses. EL MUNDO publicó una extensa información, a cargo de Olga R. Sanmartín, recopilando diferentes estudios sobre los efectos de las políticas de inmersión en España evidenciando brechas de rendimiento en perjuicio de los alumnos castellanohablantes en aquellos territorios bilingües. Los resultados son peores notas. Y. en el caso de Cataluña, donde se aplica un monolingüismo estricto, el rendimiento equivale a un año escolar por detrás de Madrid, lo que resulta muy clarificador atendiendo a su parecido nivel de desarrollo o a otros factores de peso como la inmigración.

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