¡Uy, lo que ha dicho!
La política ya no es un territorio de confrontación de ideas, se ha convertido en una guerra de anatemas. Da la sensación de que tras la Segunda Guerra Mundial, la derrota del nazismo y la creación de los Derechos Humanos, los límites del pensamiento político estén delimitados por los estigmas derrotados. Sobre todo el fascismo, y en determinados ámbitos, el comunismo, pero menos. Y como salsa de todas las alambradas, el racismo y el feminismo. En todas sus versiones. ¡Pobre del que sea señalado por alguno de esos anatemas!
ANTONIO ROBLES - LIBERTAD DIGITAL
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