¡Venga, anímese!
El pasado domingo tuve la infeliz ocurrencia de citar un documento elaborado por el Instituto Juan de Mariana, que es el reducto donde pastan y la fuente en la que abrevan los escasos restos del pensamiento liberal que todavía anidan en el país. Inmediatamente, se abrieron los cielos y me cayó encima la dana de Valencia en versión local. Las críticas fueron generalizadas.
Lamentablemente, nadie cuestionó la veracidad de los datos, pero todos se cebaron con la fuente elegida. Lo que allí se decía no se cuestionó –al parecer eso daba igual–, pero algo dicho por una caterva de liberales no podía ser cierto o, peor aún, no merecía ser cierto y, si lo era –cosa que nadie desmintió…–, pues peor para ellos. ¡Que lo hubiesen pensado antes! Entre los haters disidentes había de todo. Algunos, amables, me felicitaron por mi recuperación, a pesar de la evidencia de que los largos meses de convalecencia habían serenado mi atribulado espíritu, pero no ordenado mi trasnochada mente liberal.
IGNACIO MARCO-GARDOQUI - EL CORREO (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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