Vuelven a ganar

30 - 11 - 2023 / IÑAKI ARTETA - EL MUNDO (SUSCRIPTORES)

 Los nacionalistas vuelven a ganar

1 N0 es debatible. Perdonen ustedes, pero me niego a participar en la discusión sobre la amnistía. Considero que es un debate artificial con un propósito únicamente espurio: groseras e inauditas cesiones a cambio de una investidura. Y ya, solo por el propósito, estoy radicalmente en contra. Me niego a entrar en los marcos mentales de gente sin escrúpulos. Pero, además, pienso que tampoco ganamos del todo si al final no se llevara a cabo (aún es posible) la dichosa cosa, porque creo que la gran cuestión irresuelta estriba en saber qué hacer con los nacionalistas. ¿Por qué razón han merecido y merecen un trato preferente en nuestro país? Los ultranacionalistas vascos, herederos de ETA, dicen: «Defendemos el mismo proyecto político de ETA, pero sin violencia». Pues tampoco. No hay cabida para ese tipo de proyectos políticos. Costará recordarlo, pero el entonces llamado Plan Ibarretxe fue un intento de golpe sedicioso a la vasca: independencia camuflada con nombres pintorescos (Estado asociado, etcétera) y promesa de medidas de gracia para los terroristas. Por la convivencia, la paz, la reconciliación y la verdadera democracia. Y no salió adelante, pero se sabe que lo volverán a hacer (ahora es un buen momento). ¿No aprendimos nada de aquellos tiempos?

2 Es ofensiva. «En la resistencia está la luz», decía Pasolini, «volvió a brillar la luz, insospechable, de la Resistencia». Seguro que escribió este poema desde la atalaya de la izquierda del momento, pero nos vale para hoy, porque en estos tiempos y en este país es la izquierda (reaccionaria) la que aprieta. La luz de la resistencia es la luz del inconformismo. Allá a comienzos de los 2000, grupos cívicos vascos sacaban a la calle de manera inédita a ciudadanos vascos que jamás se habían manifestado por nada, pero que habían sufrido por todo (terrorismo más nacionalismo). Lo hacían para protestar contra el terrorismo y el nacionalismo vasco gobernante. En las plazas más céntricas de Bilbao y de San Sebastián ondearon, como nunca antes, cientos de banderas españolas (también entonces, algunos medios no paraban hasta encontrar una con el aguilucho). «Crispadores», se nos llamaba. Dio lo mismo que, formando parte de esos grupos, hubiera socialistas: según el nacionalismo, sus medios públicos y sus tertulianos, el Foro Ermua. ¡Basta Ya!, la Fundación para la Libertad y adyacentes resucitaron el fascismo. De nuevo se nos ofende a quienes no comulgamos con que se beneficie a los más intolerantes. No tenemos otra que mostrar la luz de nuestra resistencia.

3 Es más nacionalismo. Vuelven a ganar. ¿Llegará el momento para, de una vez, poner las cosas en su sitio? Nuestra democracia desperdicia su energía en debates interesados y malintencionados con políticos egoístas, arrinconando su labor trascendental: aplicar siempre y, simplemente, la ley. La ley que preserve la garantía de igualdad y el progreso de todos sus ciudadanos. Ya va siendo hora de vacunarnos de por vida contra esta peste nacionalista tan increíblemente embriagadora, sobre todo y curiosamente, para la izquierda, y extirpar de nuestro diálogo político el debate interminablemente crispante de los nacionalismos. A lo mejor, aunque no lo parezca, es el momento.

Iñaki Arteta es director de cine, guionista y fotógrafo.