¿Y nosotros?
¿Y nosotros?
Decía Platón que la justicia es necesaria para la estabilidad y el orden en la sociedad. Han pasado siglos, pero esa máxima se mantiene intacta para millones de ciudadanos que la defienden sin ser conscientes de ello.
La amnistía, si llega a aplicarse, romperá cualquier posibilidad de armonía y equilibrio en la sociedad catalana y en la española en general. El listado se convertirá en ese mal padre/madre que abraza, mima y malcría a uno de sus hijos y, en cambio, es frío, exigente y severo con su hermano, sin que el segundo sepa siquiera la razón de ese desapego.
¿Hay miles de razones para oponerse a la amnistía? Si, las hay. Pero las más importantes no se pueden explicar con términos jurídicos. Cuesta incluso transcribirlas; cuesta porque duelen.
A los millones de ciudadanos que no participamos en un referéndum ilegal en 2017, que vivimos con angustia en nuestras casas ese domingo negro de octubre, que no tu- vimos una palabra de consuelo hasta tres días después: a los que habíamos defendido en público y en privado que la democracia no es votar, sino el cumplimiento de la ley ¿nos dicen ahora que quienes lo organizaron, malversaron dinero público y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad merecen un abrazo? ¿Y nosotros?
A las familias que vimos perplejas cómo las asociaciones de madres y padres de alumnos organizaban fiestas de otoño para mantener las escuelas abiertas, que no contestamos a mensajes que nos presionaban para participar en el 1- 0, que exigimos neutralidad a los directores que exhibían símbolos independentistas. que protestamos cuando sacaron a nuestros hijos a los patios para gritar «independencia», que inundamos de denuncias el correo de la Alta Inspección de Educación de Cataluña, ¿ahora el listado nos aparta para ir a arropar a ese niño malcriado que siempre se sale con la suya? ¿Y nosotros?
A los que en nuestros trabajos no salimos a protestar contra las fuerzas de seguridad el 2 de octubre de 2017, no cortamos carreteras, no ocupamos aeropuertos, no quemamos contenedores, no levantamos adoquines: a los que nunca hemos caído en la provocación continua del independentismo y por eso y solo por eso en Cataluña no se ha llegado a un enfrentamiento civil... Para todos nosotros, que llevamos décadas esperando ese abrazo, ese aliento, ese reconocimiento que necesita todo hijo para saber que tu padre está ahí, que te protege y que te quiere igual que a tu hermano, porque te da y te exige lo mismo, ¿cuándo llegará la justicia?
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