Yo, Pedro, te absuelvo
El pasado jueves 6 de noviembre, fecha en que se honra, entre otros santos y beatos, a san Severo, que sufrió martirio insertándole un clavo en la cabeza, el presidente del Gobierno de España, don Pedro Sánchez Pérez-Castejón, se enfundó la toga que le había facilitado Félix Bolaños, se subió al estrado, tomó asiento en el lugar destinado a la presidencia del tribunal, tocó la campanilla y tras ordenar al agente judicial que diera la voz de audiencia pública, se dirigió a los presentes y con su habitual expresión impostada, dijo:
—Yo, en nombre del pueblo del que la Justicia emana, declaro la inocencia del acusado al no existir el mínimo indicio de que Álvaro García Ortiz, el gran fiscal general del Estado, que de mí depende, haya cometido el delito que le imputan unas acusaciones facinerosas y que los jueces que digan lo contrario serán condenados a las penas del infierno por prevaricadores.
JAVIER GÓMEZ DE LIAÑO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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